Mi corazón late con tal fuerza que parece que se fuera a salir, he rechazado una oportunidad por prejuicios morales y hoy he propuesto una solución, cuestionada por aquel que amo como inviable, me han rechazado, la respuesta ha sido negativa ante mi solución, un simple: no le entro. A veces me pregunto si será que algún día pueda ser feliz.
Hoy sentí lo que sintió él. Duele y la falta de confianza es producto de mi propia desconfianza ante los hechos. Quizás sea más prejuiciosa de lo que parezco.
Es tan difícil ser la otra, al saber lo que comparten, duele. Nunca tendré ni la mitad de lo que han generado ellos ahora. El corazón se parte en dos, las lagrimas caen sin poder siquiera detener su camino. Cómo le explico al corazón que esto siempre pasará, como defraudar a quién me da la vida día a día.
Quisiera tener más capacidad ante la vida, pero será a caso mi edad la misma que no me lo permite, quizás tendré que seguir buscando el camino, quizás ante esta relación, nunca hubo camino.
Es difícil ocultar tanto sentimiento, es difícil pensar que sigue viviendo en el mismo techo, he leído situaciones similares, uno esta dispuesto a perder su propia valía, en pro de demostrar algo que no es, en competencia por algo que nunca será.
